“Escuchar es lo más hermoso que la música nos puede enseñar”.”
El público escuchó atentamente cada palabra suave compartida por Orquesta Sinfónica de Chicago’Director musical designado de Zell Klaus Mäkelä en la clase magistral de violonchelo del miércoles 18 de febrero. Patrocinado por Instituto de Música Negaunee de la Asociación de la Orquesta Sinfónica de Chicago en asociación con Merit School of Music, Iniciativa de Caminos Musicales de Chicago (CMPI), y Orquestas Sinfónicas Juveniles de Chicago (CYSO), El evento en la Sala Anne y Howard Gottlieb de Merit fue una celebración del vibrante espacio educativo musical de Chicago y su intersección con las grandes instituciones culturales de nuestra ciudad. A lo largo de esta inspiradora clase magistral, el maestro Mäkelä compartió sus ideas con una alegría contagiosa que llenó la sala y a todos los presentes.
El maestro Mäkelä era encantador, cautivador y auténtico, y con su estilo informal y reflexivo, conectó con los intérpretes y el público. A pesar de su fama y éxito inicial, era humilde y muy cercano. Se sentaba en el borde del escenario con las piernas cruzadas mientras contaba chistes y anécdotas divertidas, a la vez que compartía una profunda retroalimentación artística con los jóvenes músicos.
Los tres violonchelistas que actuaron representaron a una de las organizaciones colaboradoras: Analia Arias (Merit), Ezrael Lukman (CMPI) y Vivian Hirschl (CYSO). Al trabajar con cada estudiante, el Maestro Mäkelä aportó valiosas perspectivas.
Analia, de dieciséis años, inauguró la clase magistral interpretando la Elégie de Gabriel Fauré. Además de los nervios habituales que surgen al tocar para un músico de talla mundial como el maestro Mäkelä, Analia se enfrentó a otro reto: era su primera vez tocando en una clase magistral. ¡Sin presión!
“No sabía qué esperar”, admite Analia. “Pensaba que iba a ser muy estresante, pero la verdad es que estaba mucho más tranquila de lo que pensaba”. La actitud abierta y accesible del maestro Mäkelä fue fundamental para que se sintiera cómoda y para que la experiencia fuera tan impactante. “Es muy amable y transmite sus ideas con mucho respeto. Disfruté muchísimo trabajando con él”.”
El maestro Mäkelä animó a los estudiantes a disfrutar más de ciertos pasajes y a dejar que la alegría y la vitalidad de la música se transmitieran. Una de las maneras que sugirió para lograr esto fue dejar de concentrarse en las minucias de lo que los estudiantes hacen con su propio instrumento para escuchar la totalidad. "Se trata de distanciarse de lo que uno mismo está haciendo", dijo. "Se aprende muchísimo escuchando". Mencionó la importancia de tocar con otros músicos en orquestas y conjuntos de cámara para desarrollar esta habilidad. También aplicó esta idea a la interpretación de obras solistas, animando a los estudiantes a visualizar que colocaban sus oídos al fondo de la sala para influir en el fraseo y la musicalidad.
La velada concluyó con una sesión de preguntas y respuestas con el público. El maestro Mäkelä respondió preguntas tanto profesionales como personales, desde cuándo supo que quería ser director de orquesta (a los siete años, “aunque claro, a los siete años no es el momento”, bromeó) hasta algunas de sus cosas favoritas de Chicago (el paseo en barco por la arquitectura, el Instituto de Arte de Chicago y el bistec).
Al final de la velada, lo que perduró no fue solo la perspectiva compartida, sino también el espíritu con el que se ofreció. A lo largo de la clase magistral, el Maestro Mäkelä hizo aflorar la alegría de la música. Invitó a los estudiantes a tomar distancia, a confiar en sus oídos y a redescubrir el placer de dar forma a una frase y compartirla con los demás. Estamos profundamente agradecidos al Maestro Mäkelä por pasar la velada con nuestros estudiantes y nuestra comunidad, y por compartir su tiempo, sabiduría y entusiasmo inconfundible.

